miércoles, 23 de abril de 2008

Noches sin luna

Noches como hoy, noches sin luna, extraña sensación al voltear a ver el cielo y descubrir que esta noche no hay luna, la nostalgia me invade, el sentirme a más kilómetros de distancia de los que estoy, extraño a mi familia, hoy en particular a mi abuela, aquella mujer tan sabia, tan entera, tan alegre, tan pulcra, arreglada y con tanta paz, hoy está reducida a ser un hueso viviente, la alcanzó una de las enfermedades más comunes en las personas de su edad: demencia senil, cruda, degenerativa y sin marcha atrás, no sabemos cuánto tiempo le quedará, sólo esperamos que mucho o poco lo pase lo mejor posible.
Es realmente decepcionante que ni en estos momentos la familia pueda unirse, parece que todos se atacan unos con otros y desafortunadamente los nietos sólo estamos en medio de la trifulca, nada podemos hacer ante años y años de rencor, sólo espero que cuando el momento más duro llegue, no les sea demasiado tarde a tus hijos para estar realmente juntos.
Ella solía ser de esas personas a las que te da confianza contarle tu vida, aunque fuera un extraño, ya casi no habla, no come mucho, pero es la mejor segunda madre que la vida pudo regalarme, con toda la paciencia que tuvo para enseñarme a cocinar, toleró todas mis etapas, sobre todo la dura adolescencia que pasé, hoy después de 25 años tengo tanto que agradecerle, solo espero que la próxima vez que tenga que visitar la ciudad no sea con motivo de un funeral...
Uno no escoge como va a terminar sus días, a veces me pongo a pensar en cuando yo llegue a su edad, la verdad es que no me gustaría estar en su lugar, pero solo Dios sabe lo que el destino nos tiene reservado, y es mejor no adelantarnos.
Con cariño para tí abuela, de todo corazón estoy contigo...

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